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Miércoles
7 de agosto.- Por: Marco Vega
A las 6:30 a.m. alistamos las mochilas
y con el ánimo al tope, ya que
el día anterior cubrimos un largo
y complicado tramo del trekking, iniciamos
la marcha que fue por la ruta más
seca y donde cada gota de agua tuvo un
valor incalculable. A las 2:15 a.m. llegamos
a la casa de doña Elena en el caluroso
valle de Acray, le pedimos un poco de
agua y nos envió con sus dos pequeños
hijos Elena y Ramiro quienes estaban más
que sorprendidos al ver a cuatro personas
con mochilas multicolores y con bastones
en cada mano. De allí continuamos
una marcha de 3 horas hasta llegar al
fondo de la Quebrada Acray, lugar donde
tomamos 15 minutos de descanso, para luego
subir una cuesta de 600 mts. de desnivel
que nos llevó al pueblo de Marneg
Chico, sobre la parte superior del cerro
Pachicuta, lugar donde pasamos la noche
en este último trecho. Llegamos
a las 6:15 p.m., armamos el campamento
y con unos 3 litros de agua de reserva
preparamos nuestros alimentos: sopa y
una olla de té. Nos acostamos a
las 9 p.m.
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